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La tos y la cebolla. Parte II: la cebolla

01, junio | Sin comentarios
cebollas

La tos y la cebolla. Parte II: la cebolla

La tos es un problema frecuente, como decíamos en el anterior Post. Ante esta situación muy común, un remedio casero se ha popularizado mucho: la cebolla quita la tos.
De entrada parece que si comemos cebolla cuando tenemos tos, nos la va a quitar, el médico diría algo así como “tomate una cebolla tres veces al día”, pero no, el misterio de la cebolla no es al comértela. Como la sabiduría popular ha comprobado y trasmitido con el paso del tiempo, es que al partir cebolla y ponerla al lado del que tose, milagrosamente se deja de toser. Pero ocurre que si nos vamos al trabajo o los niños al cole, no le vamos a poner una cebolla al lado en su mesa o que se la lleve en el bolsillo.
 

Por tanto este método es sólo eficaz cuando estamos quietos en una habitación y sin movernos, por eso es especialmente útil por la noche y al lado de la cama, normalmente en la mesita de noche. Es útil por dos motivos, primero porque por la noche la tos es más frecuente y molesta, y dos porque una vez en la cama ya no nos movemos.
Pero donde está el misterio de esto?. Vamos a intentar explicarlo. Una de las causas más frecuente que nos hace toser es la irritación de la garganta, se pone roja, nos puede molestar, se nos seca y tenemos sensación de algo extraño en la garganta (como un picorcillo) que nos impulsa a toser sin remedio una y otra vez. Y a más toses más ganas tienes.
La cebolla resulta muy eficaz en este tipo de tos (no todas las toses son iguales). La teoría que explica esto está relacionada con la composición de la cebolla. No se me ocurre o quizá no existe ningún otro alimento, que como la cebolla, al partirlo me haga llorar. Por tanto algo ha de estar relacionado con ello. Al partir con cuchillo la cebolla rompemos sus células y así se desprenden unos compuestos volátiles llamados aliínas (con estructura química derivada del azufre), se extienden por el aire a nuestro alrededor provocando el lloro. Esos productos en contacto con la humedad de los ojos reaccionan químicamente produciendo ácido que nos irrita el ojo, el cual para defenderse de la agresión segrega más lágrimas y más y más hasta hacernos llorar a “moco tendido”.


Cuando tosemos, como he dicho, el tejido epitelial de la garganta se inflama, se irrita y se seca. La llegada de estos productos volátiles, las aliínas, hasta allí provoca muy superficialmente la producción del ácido que como en el ojo favorece la hidratación de esa zona y con ello el efecto calmante y refrescante que nos calma la tos.
Como es a través del aire como se trasmiten estos compuestos, hay dos aspectos que pueden influir en el resultado. Un tamaño de la habitación muy grande dificulta la concentración de producto volátil en cantidad suficiente, mermando el posible efecto. De igual forma las corrientes de aire arrastran fácilmente los productos volátiles, haciendo que estos estén lejos de donde queremos. Estos dos factores habrá que vigilarlos. Por lo demás no hay problema. El kilo de cebolla vale aproximadamente 0,80 €, qué más podemos pedir. Aunque se trate sólo de una teoría poco perdemos por probarlo.
 

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