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Gota:una enfermedad curable

 La gota es una enfermedad debida al depósito de cristales de urato monosódico (UMS) en articulaciones y otros tejidos.

Este depósito es consecuencia directa de la hiperuricemia, y es reversible, ya que cuando la uricemia se normaliza los cristales lentamente se disuelven y acaban por desa­parecer.

El depósito de cristales es asintomático pero los cristales dentro de las articula­ciones tienen capacidad de desencadenar episodios de inflamación, súbitos y frecuentemente intensos que son los ataques de gota. 

Si la hiperuricemia no se corrige su depósito continúa, de manera que con el paso del tiempo la car­ga total de cristales en cada articulación y en general va a más.

El tiempo total requerido para disolver los cristales no está bien definido, aunque estudios recientes se estableció al año de tratamiento.

La gota es por si misma un factor de riesgo independiente para infarto de miocardio.

 

 

Alopurinol es el fármaco habitual para la reducción de la uricemia y es seguro y eficaz en la mayoría de los pacientes.

Tratamiento de la inflamación articular

Habitualmente la inflamación articular en la gota es muy aguda y dolorosa y los pacientes lo perciben como una verdadera urgencia y demandan tratamiento de manera imperiosa. Aunque en algo menos del 50% de las oca­siones afecta a la primera metatarsofalangiana del pié, con frecuencia se da en el tarso, tobillo, rodilla, muñeca.

AINEs o Antiinflamatorios no esteroideos(todos los antiinflamatorios son eficaces para los ataques de gota)

Glucocorticosteroides y

Colchicina Fue el primer tratamiento que mostró eficacia en los ataques de gota. Su mayor problema es el de su estrecho margen terapéutico que hace que con gran frecuencia aparezcan efectos secundarios, sobre todo digestivos.

 

Gota y estilo de vida

La gota se ha asociado a hábitos dietéticos excesivos; la hiperuricemia es consecuencia de una disminución del aclaramiento de ácido úrico, disminución que se corrige cuando se reduce la ingesta calórica y de lípidos.

Los cambios dietéticos que también han producido un aumento de la obesidad al que la gota está asociada.

El alcohol, sobre todo en forma de cerveza y también de licores, contribuye también de manera muy importante a la hiperuricemia y consecuentemente a la gota, aunque el vino en canti­dades moderadas no parece modificar la uricemia. Loa alimentos ricos en purinas habría que limitarlos

Por último, algunos fármacos – sobre todo los diuréticos – causan hiperuricemia, y en pacientes con gota de­ben evitarse en lo posible, o al menos ser consciente de ello.